St George's English Academy/ Blog

Cork, tradición irlandesa entre pinceladas de color

martes, 13 de marzo de 2018
 
Una ciudad cosmopolita y vibrante repleta de cafés y zonas de ocio que enlazará con Santander por ferri desde el 29 de abril tras el acuerdo alcanzado entre ambos puertos
 
En el suroeste de Irlanda aparece Cork, una de las ciudades más importantes del país y la segunda más poblada, tan solo por detrás de Dublín, la capital. El río Lee atraviesa la localidad y se bifurca formando una bonita isla en cuyo interior se asienta el casco histórico. Su cauce se empeña en formar un papel fundamental en la vida de sus vecinos que, presumen con orgullo de ser parte activa de una de las urbes con más encanto de la isla.
 
Cosmopolita y vibrante, así es Cork. Y desde el 29 de abril estará 'más cerca' de Santander gracias a la nueva línea de ferris que enlazará los puertos de ambas ciudades.
 
Entre las calles de Cork conviven en armonía una amplia colección de cafés, restaurantes y pubs típicos donde se ofrecen diferentes variedades de cerveza, muchas de ellas de fabricación local. Destaca por ser una ciudad pequeña y acogedora, perfecta para recorrerla a pie y conocer sus diferentes museos y galerías de arte.
 

Cork

Se ha ganado un hueco como destino gastronómico por su apuesta del producto local
Todo acompaña en Cork para pasar un buen rato. Desde su cuidada gastronomía hasta su espectacular puerto, el segundo más importante de Irlanda y uno de los puertos naturales más grandes del mundo. Sin olvidar su espectacular entorno natural y los pueblecitos cercanos, rincones con mucho encanto.
 
Un paseo a pie
El norte de Europa se caracteriza por constantes días nublados donde el gris toma el control y crea un ambiente frío y distante entre turista y ciudad. Éste no es el caso de Cork, allí las calles están llenas de color y los corquianos se muestran siempre amables y cercanos.

La obra arquitectónica por excelencia y una de sus señas de identidad es la majestuosa catedral de San Finbar, de marcado estilo gótico. Levantada en el siglo XIX, destaca por sus espectaculares torres y su pináculo, presidido por el Ángel de la Resurrección, esculpido en cobre y recubierto con papel de oro. Continuando con edificios religiosos, la Iglesia de Santa Ana es otro a tener en cuenta. Construida en el siglo XVIII ofrece la posibilidad de subir hasta su cúpula, un rincón mágico en el cielo de Cork desde donde otear el horizonte, fotografiar el paisaje y disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. El turista que hasta allí llegue tendrá la fortuna  de poder hacer repicar sus campanas, una experiencia única.

Recorrer el cauce del río Lee es uno de los paseos más reconfortantes. A sus orillas se reparten multitud de casitas de estilo tradicional, todas de colores, formando un espectacular contraste entre el gris del cielo y los tonos rosas, rojos, azules y amarillos de las fachadas. Lo mismo sucede en el histórico barrio de Huguenot Quarter, callejuelas estrechas llenas de tiendas, bares y restaurantes con fachadas de colores ofrecen todo su encanto para cautivar a los visitantes.
 
A las afueras, en el oeste, se ubica la Cork City Gaol. Una antigua cárcel de aspecto medieval que data del siglo XIX, donde se puede conocer la vida de los reclusos y además, visitar el Museo de la Radio. La galería de arte Crawford es el lugar ideal para los amantes de arte, un bello edificio que guarda entre sus muros algunas de las mejores obras del arte contemporáneo irlandés. Más allá de los límites urbanos se pueden conocer historias del Titanic, castillos épicos y hermosos pueblos junto al mar, todo a tiro de piedra.
 
También es un excelente destino gastronómico, que se centra en potenciar los productos de la zona, decisión que le ha valido para convertirse en un destino de referencia.
 
Acercarse hasta el Mercado Inglés será la mejor manera de conocer los productos locales. Un curioso edificio de estilo victoriano donde encontrar todo tipo de productos típicos, desde carnes hasta pescados, pasando por exquisitas delicias gourmet como ostras, embutidos artesanos, pescados ahumados y chocolates. Entre sus puestecitos se descubre la verdadera gastronomía local, llena de tradición, donde la calidad del género es su mayor valor.

 

A tan solo media hora en transporte público se encuentra la destilería de whisky Jameson, una experiencia perfecta para los amantes de esta tradicional bebida alcohólica. El recorrido muestra las antiguas instalaciones e incluye una cata final.